Mi razón de ser

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¿Oyes el silencio?

Mira...
¿Ves la oscuridad?

Huele...
¿Percibes el dolor?

Toca...
¿Sientes el miedo?

Prueba...
¿Saboreas el amor?

Siente...
¿Te atreves a hacerlo?

Mis mininos

Búscate

22.9.12

Memorias de un Vodka


Una mujer salió de su casa
arreglada,
con el vestido que le dejaba la espalda al descubierto
y esos zapatos de tacón que le hacían daño,
pero no demasiado.

Sus pasos (no ella)
le dirigieron hasta el garito,
aquel que abría hasta altas horas de la madrugada,
donde estaba el camarero simpático
que le decía si no era muy joven para estar allí;
pero no era joven,
sus ojos habían visto mucho.

Pidió lo de siempre:
vodka.
Se deslizaba caliente por su garganta
e iba atontando poco a poco sus sentidos.
Hasta atontar el equilibrio
y el propio sentido del
ser.

Su memoria se vio carcomida por el
mitigante efecto del alcohol
cuando despertó a la mañana siguiente
en cama ajena,
persona ajena,
vida ajena.
Pero todo era suyo:
cama, persona y vida;
tumba, alma y muerte.
Había dormido sola.

De vez en cuando,
muy de vez en cuando,
se preguntaba qué hacía:
vagando de un lado para otro
dándose cuenta, pero sin hacer caso
de que su vodka le hacía olvidar,
pero a la mañana siguiente
se despertaba con resaca
y los mismos problemas.

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