Mi razón de ser

Escucha...
¿Oyes el silencio?

Mira...
¿Ves la oscuridad?

Huele...
¿Percibes el dolor?

Toca...
¿Sientes el miedo?

Prueba...
¿Saboreas el amor?

Siente...
¿Te atreves a hacerlo?

Mis mininos

Búscate

29.12.11

Noche en vela: corazón

Sin motivo alguno, corro.
Quiero cansarme, morirme de cansancio y olvidarme de todo.
Pero de repente, entre paso y paso, entre zancada y zancada, ocurre. Mi corazón pasa de unas ciento veinte pulsaciones por segundo a cero. Suelto un grito ahogado y me llevo las manos al pecho entre un indescriptible dolor interno. Caigo al suelo y me retuerzo. El corazón late cada dos segundos. Tan débil...
Sin embargo, y es lo peor, no pierdo la consciencia en ningún momento. Noto cómo mis músculos vibran y se convulsionan, cómo protestan por la falta de oxígeno hasta que se quedan inertes en el suelo. Me duele el pecho.
Entre tanto, mi cerebro, lejos de dejar de funcionar, enviando a duras penas impulsos a mi corazón para que siga moviéndose, divaga entre recuerdos. El empujón, el tirón del pelo, el bofetón, el labio roto, el suelo, el golpe en la nuca. Tantos recuerdos nefastos que convierten mi estado de ánimo en un cajón caótico de rabia, dolor, frustración, odio, infinita melancolía, impotencia, desagravio, pena, depresión. Las lágrimas se deslizan de nuevo por mis mejillas, por segunda vez en esta noche.
Noto cómo el diafragma comienza a fallarme y no entra aire en mis pulmones. El corazón no late más deprisa por impedirlo.
No hay nadie en la calle. Voy a morir y hasta eso lo voy a hacer completamente sola.
Pum. Pum. Pu-pum. Pum.

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