Mi razón de ser

Escucha...
¿Oyes el silencio?

Mira...
¿Ves la oscuridad?

Huele...
¿Percibes el dolor?

Toca...
¿Sientes el miedo?

Prueba...
¿Saboreas el amor?

Siente...
¿Te atreves a hacerlo?

Mis mininos

Búscate

30.12.11

El silencio no es un color

El mundo está hecho de personas grises.
Personas grises con caras grises, sin expresión. Vestimentas grises, sin distinción. Pensamientos grises, sin opinión.
Todas estas personas grises están atrapadas en una jaula llamada "sociedad". Conviven conversando de temas grises, trabajando en cosas grises y viviendo en una ciudad gris.
El humo gris nubla su vista y no les deja ver más allá de sus propias manos grises. No ven que caminan sobre cadáveres y sangre gris. No ven que pueden encontrar color en su interior y eliminar el daltonismo del mundo.

El el mundo hay personas de color.
No son predominantes, pero sí distintas, entre todos y entre sí. Son personas de color con caras de color, con sonrisas, lágrimas; son personas que visten de un tono fosforescente, pero nunca igual, de todos los colores habidos e invisibles al ojo humano; personas con pensamientos en tres, cuatro y hasta cinco dimensiones de colores impensables.
Son estas personas coloridas las que corroen los barrotes de su existencia, se saltan la monótona rutina y viven por encima de las nubes, por debajo de la tierra y más allá de los confines del Universo.
Iluminan su alrededor como luciérnagas, brillan y disipan cualquier tipo de niebla, viendo todo: la maldad y la bondad, la justicia y la injusticia; ellos marcan la diferencia con una línea de un color inexistente en el arcoíris.

Sin embargo, las personas grises ansían la emoción que irradian las de color; las engullen y, desgraciadamente, muchas veces, alguien que pudiera ser distinto pasa a ser una aburrida y burda persona de color gris.

29.12.11

Noche en vela: corazón

Sin motivo alguno, corro.
Quiero cansarme, morirme de cansancio y olvidarme de todo.
Pero de repente, entre paso y paso, entre zancada y zancada, ocurre. Mi corazón pasa de unas ciento veinte pulsaciones por segundo a cero. Suelto un grito ahogado y me llevo las manos al pecho entre un indescriptible dolor interno. Caigo al suelo y me retuerzo. El corazón late cada dos segundos. Tan débil...
Sin embargo, y es lo peor, no pierdo la consciencia en ningún momento. Noto cómo mis músculos vibran y se convulsionan, cómo protestan por la falta de oxígeno hasta que se quedan inertes en el suelo. Me duele el pecho.
Entre tanto, mi cerebro, lejos de dejar de funcionar, enviando a duras penas impulsos a mi corazón para que siga moviéndose, divaga entre recuerdos. El empujón, el tirón del pelo, el bofetón, el labio roto, el suelo, el golpe en la nuca. Tantos recuerdos nefastos que convierten mi estado de ánimo en un cajón caótico de rabia, dolor, frustración, odio, infinita melancolía, impotencia, desagravio, pena, depresión. Las lágrimas se deslizan de nuevo por mis mejillas, por segunda vez en esta noche.
Noto cómo el diafragma comienza a fallarme y no entra aire en mis pulmones. El corazón no late más deprisa por impedirlo.
No hay nadie en la calle. Voy a morir y hasta eso lo voy a hacer completamente sola.
Pum. Pum. Pu-pum. Pum.

Noche en vela: acantilado

He caminado casi hasta la otra punta de la ciudad.
Paso la barandilla, piso la dura roca que hay detrás y me siento en ella. Oigo el viento susurrarme palabras incomprensibles en mi idioma. Oigo las olas romper, el acantilado retumbar debido a la fuerza de éstas. El viento me hace daño en los ojos y me arranca unas lágrimas. No son de verdad, en este momento me encuentro calma. No cuentan.
Sólo dejo que mis sentidos divaguen por sí solos, que mis ojos vean la espuma, mis oídos aprecien la cantidad de sonidos que allí encontraba, mi nariz perciba el salado olor a mar y mis manos noten el tacto áspero de las rocas.
Sin embargo, dentro estoy rota. Mi corazón hecho pedazos, mi alma podrida en un rincón, todo mi ser descuartizado y esparcido por en medio de la nada. Mis sentimientos aplastados, mis pensamientos reprimidos, mi voluntad enjaulada en una habitación sin fin. Sin puertas, ventanas ni paredes. Encerradas en un mundo de enfermedad, en una locura permanente, lacerante, ausente y presente a un tiempo. Encerrada me siento en un vals con la muerte.
Me levanto y me dirijo al borde del acantilado. Pienso en arrojarme a las puntiagudas piedras que hay al fondo.
"¿Qué pierdo?"
De pronto, me doy cuenta de una cosa, de quién pierdo y vuelvo atrás, asustada de mí. Vuelvo a la seguridad de detrás de la barandilla y echo a correr por la avenida. Quiero perderme por donde nunca haya estado.

Noche en vela: el tejado

Hoy me cuesta un poco subir.
Voy a un lugar al que suelo acudir cuando quiero pensar a solas. Es un techo de una casa al que puedo trepar fácilmente por una valla. Un lugar polvoriento, sí, pero tranquilo. Desde donde puedes observar a la gente y desde donde la gente te ve, pero no te mira, no se fija en ti.
Son cerca de las tres de la madrugada y no estoy en mi casa, ¿qué mejor sitio al que acudir?
Me tumbo en el polvoriento tejado y miro hacia la nada. En el cielo no brillan estrellas. ¿Nubes? No, contaminación lumínica.
¿Qué estoy haciendo aquí?, me pregunto. La verdad es que no lo sé. Estoy muy cansada, llevo bastantes horas sin dormir y un rato sin saber a dónde dirigirme. A dónde llevar mis pasos. Dónde dejar yacer mi alma.
Cierro los ojos dejando que un líquido salado ruede por mis mejillas. No estoy feliz. Tampoco triste. Simplemente, no hay nada. Cuando tu madre te da la espalda es como si dejara de existir tu vida.
Pasan muchas cosas por mi cabeza. Recuerdo a mi padre, una semana atrás; durmió sobre unas jodidas escaleras. ¿Dormiré yo en un techo polvoriento, abrigada por el frío, abrazada por la soledad? Si no sufriera insomnio, lo haría, seguro.
Me ataca el dolor. Ese dolor infinito e indescriptible que no sentía desde hacía mucho tiempo. Llevo un cúter en la mochila, ¿debería usarlo, abrirme tajos en la piel hasta no poder más, hasta sentirme cansada de ver la sangre salir poco a poco de mi cuerpo?
"Como lo vuelvas a hacer, te juro que no te vuelvo a hablar nunca" 
Sus palabras retumban en mi cabeza. No puedo.
Me atacan los sollozos cuando pienso: si le pierdo a él, lo pierdo todo. 
No puedo aliviar mi martirio ni sacarlo de mi cuerpo. Sólo quiero no haber existido nunca para no tener que morir ahora.

12.12.11

Flipando me quedé

-¿Cómo puedo compensarte todo lo que haces por mí?
+Sé feliz, eso me compensará.
-¡Noooo...! Tiene que haber algo más, dime.
+A ver si lo entiendes, ahora mismo me importa más tu felicidad que mi vida.

Tercer folio de mi cajita de sentimientos

Es diez de octubre, lunes.

Salgo del conservatorio toda emocionada esperando verle. ¿No estaba?
Me quedo tres segundos en la puerta parada, hasta que me doy cuenta de que estoy impidiendo el paso a la gente que quiere salir.
¡Ay, qué tonta! Iba a ir a buscarle yo, llegaba justo de tiempo.

Llego al parque, y tampoco estás.

Beep, beep. Móvil.

-Oui?
+¿Dónde estás? -es él.
-San Telmo.
+Yo en el conservatorio -contesta en tono socarrón.
-Sólo tres palabras: what the fuck.
+Ya ves, vine por la calle de arriba.
-Idiota. Voy para ahí -río y cuelgo

Llego al conservatorio y le abrazo fuerte, fuerte.
+Hoy te bajaré las nubes.
Me embarga la curiosidad, ¿qué se le ocurriría hoy?
Me lleva al parque, y de repente me doy cuenta de algo de lo que no me había percatado antes: de los árboles cuelgan pedacitos de papel en forma de nube. Uno a uno los voy bajando. Van formando un poema.
Después de leerlo y quedarme maravillada, nos sentamos.
+Tengo que decirte algo, y hay dos formas: la fácil y la chunga y complicada. ¿Cuál eliges?
-La chunga y difícil, por supuesto.
+¿En serio? ¿De verdad? ¿No te arrepientes?
-N...
Antes de que pueda decir "no", ya me ha besado.

9.12.11

Si tú saltas, yo salto.

Asciende conmigo, vuela, vuela, alto, muy alto...

5.12.11

¿Cómo contentarte?

No sé qué hacer. Me pide más de lo que puedo darle. A veces me gustaría dárselo todo, pero otras, simplemente, me corta con un gesto o una palabra o una retórica o lo que sea.
A veces me hace sentir mal. Muy pocas veces. Y yo sé que me quiere.
Aprenderá a tener más tacto, seguro. Segurísimo.
Me vuelve loca cuando me dice "te amo".

29.11.11

Como lava sobre mi piel

Cuando te miré a los ojos, supe que estaba descontrolada.
Claro que, al estar descontrolada, solo me podía fijar en ese tono verde musgo de tus ojos.
Y tus labios. En las comisuras de los míos. Probando el terreno desconocido. 
Y ese momento de incertidumbre en el que no sabías qué hacer, si seguir o parar.
Y el beso. Ah, el beso. Qué descontrol, era lava ardiendo.

Y en décimas de segundo, recobré el control de mi cuerpo.
Mi mente racional volvió a su sitio y ahuyentó a todas las hormonas que montaban botellón en mi cuerpo.

Te separé de mí. ¿Cómo había llegado a esta situación?
Te oculté mi rostro. ¿Qué había hecho?
Sin quererlo, mis manos comenzaron a temblar. Todo mi cuerpo comenzó a temblar. ¿Por qué?

No puedo corresponder esos putos sentimientos, ya hay otra persona en mi corazón. 

27.11.11

Diez segundos en mi cuarto y descubrirás quién soy

Miro a mi alrededor.
Frente a mí está mi querido portátil Fujitsu Siemens, que lleva conmigo unos cuantos años y cada día está más destartalado. Si tiras de la pantalla, se desprende por uno de los lados y la batería es de aproximadamente 20 minutos. A un lado está mi lapicero, tengo varios bolis Bic, lápices, subrayadores, típex y un cargador de móvil. Al lado, otro lapicero más chiquitito que me trajo mi abuela de Salamanca, con una ranita en relieve. 
Mis cascos están sobre el escritorio, en la zona izquierda, al lado del móvil y un poco más allá hay un libro de Laura Gallego que me estoy leyendo estos días. 
Cerca del libro hay un cubo de Rubik con un reloj-despertador encima, el cual lleva años funcionando sin cambiarle la pila. También, a unos veinte centímetros, hay un peluche de un gato-esqueleto que me regaló mi mejor amigo, junto con una Death Note y una pluma. Hay un frasquito ambientador con olor a vainilla, y detrás, 25 libros de temática juvenil, y en la estantería de arriba otros tantos. En esa mismo estante, hay un marco con forma de gato sosteniendo una foto que tomé hace cuatro años con unas amigas. También hay varias caracolas que mi padre me solía traer de la playa. Faltan los libros de Memorias de Ihdun, ya que los tiene mi amiga Morfeo.
Un estante más arriba, (voy por el tercero, ya es el último de la izquierda) hay una foto mía y de mi hermano cuando fuimos a Disney en Orlando, y una foto de cuando yo era pequeña, apenas con un año o dos. También hay tres cajitas: una, la más pequeña, donde guardo delineador, lápiz, coleteros y demás; otra, que es la más grande de las que tengo sólo una carta de mi mejor amigo; y la tercera, de tamaño medio, tiene guardadas dentro infinidad de poemas, relatos, escritos por mí o por otras personas, que hablan de sentimientos. Es la llamada "Cajita de los Sentimientos".
En un estante que hay pegado a ese, volviendo a la derecha (y justo encima de mí) hay otros tantos libros, el juego de "Los hombres lobo de Castronegro", un diploma del programa de matemáticas especiales y un pequeño librito sobre los géminis que podría caber en la palma de la mano, junto a un libro de fotografías de gatos. Al lado hay un perro de peluche me regaló mi abuela, y en el primer estante (que son tres) de arriba en el lado derecho hay unos bombones que me regaló One no hace mucho, con todas las cosas que le gustan de mí escritas en papelitos dentro y un Kinder Sorpresa con un papel dentro que pone "Nunca dejaré de sorprenderte". También hay una hucha cerdito que poseo desde que tengo memoria. En el estante de abajo, una hucha de madera que sólo yo sé abrir, y muchas figuritas que he ido consiguiendo a lo largo del tiempo (en mi comunión, en la casa de mi abuela, en diversos lugares del mundo... Finalmente, en el primer estante hay tres joyeros con adquisiciones de la familia, e infinidad de pendientes, entre los cuales están unos célticos artesanales que me regaló mi abuelo.

Si miro a mi derecha, veo una ventana, y si miro a mi izquierda veo mi pared, en la cual hay un cuadro hecho a punto de cruz que me regaló una prima de mi madre a la que quiero muchísimo, y mi corchera. 
En mi corchera, encontramos infinidad de cosas: dos dibujos que me hizo mi mejor amiga, entradas del metro de parís, una foto mía tocando el piano, entradas de cine, una carta de un amigo, billetes de avión, entradas a la torre Eiffel, el Arco del Triunfo, el Jardín des Plantes, una foto de hace siglos, un mapa de Longford (el pueblo irlandés al que voy en verano), un fantasmico hecho en el taller de Hama (técnica japonesa para hacer figuras), el parte de nacimiento de mi gata Lili, una huella de mi otra gata Bolita, una estrella hecha de madera por mi mejor amigo, un dibujo de mi hermano, un sello irlandés, un papel que pone OPTIMISMO, un piano que me regaló mi amigo Alucard hecho también con Hama, varios dibujos de mis amigas (un intento de dibujo manga, un "átomo de Fanta" llamado Naranjito) una dedicatoria de Sergio, mi amigo colombiano, cuando se fue a vivir a otro lugar, entradas de las dos últimas ferias manga, un diploma de Sub-campeones en "La búsqueda del tesoro en Longford" y un póster de Rise Against.

Detrás de mí, está mi piano, con un montón de partituras encima, mi estuche en forma de gato y la antigua guitarra de mi madre (que ahora es mía) en su funda irlandesa. Hay un payaso colgando del techo en un columpio, y un espejo en forma de ventana. Atrás está mi armario, y junto a la pared, mi cama con el edredón fucsia (fosforito, me encanta) Encima de mi cama hay un peluche de un gatito que me regaló mi mejor amiga las navidades pasadas. También tengo la mochila en el suelo y la mochila de "salir" (soy mochilera) con dos cuadernos de dibujo, una libreta de pentagramas, la libreta del aburrimiento para escribir, y un Álbum del Aburrimiento, donde voy guardando mi arte.

Es una entrada un poco grande, pero me describe bastante bien, y como estaba aburrida... Si habéis llegado hasta aquí, sois unos grandes seguidores, gracias por leerme... y un beso a todos :)

23.11.11

Aquí estoy de nuevo, esta vez (tras un mes) en serio.

Voy, vengo;
vuelvo, marcho;
estoy, desaparezco;
estuve, antaño.

Pensé, escribí;
me fui, escuché;
sentí, palpé;
volver... volví.

22.11.11

Segundo folio de mi cajita de sentimientos

Yo: nah, saldre a la hora de siempre mas menos, 7 y media o asi.. almenos a las 7 y media termina la clase de armonía 
One: puede que te lleves una sorpresa el proximo ... jueves a las siete y media.
Yo: que ??? ni se te ocurra !!!
One: bueno... soy del 1%, simplemente impredecible!


Los últimos quince minutos de la clase de armonía se me hicieron eternos. No paraba de repetirle a mi amiga Lola la ilusión que me hacía, lo absurdamente nerviosa que me encontraba...
Finalmente, el profesor nos dio vía libre para irnos.
"No estoy enamorada, no lo estoy, tan sólo me atrae. Me gusta cómo me trata. Cómo me hace sentir. ¿Es eso acaso estar enamorada?" Esas eran las afirmaciones que me hacía a mí misma conforme casi corría caminaba por el pasillo que me llevaba a la salida.
"Bueno, me gusta un poquito. En el fondo, me gusta un poquito. Pero sólo eso."

Fue salir y verle apoyado en la esquina. Vi, vio; sonreí, sonrió. Se había planchado el pelo. Corrí a abrazarle, pero antes de que pudiera hacer nada, se sacó un ramo de claveles de detrás de la espalda.
-Como soy del uno por cien, no te regalo rosas, sino claveles.

20.11.11

Primer folio de mi cajita de sentimientos

Toda historia tiene un comienzo, y ésta lo tiene, pero a diferencia de otras, no tiene final. Todo comenzó un tranquilo sábado de septiembre, un día que, sin yo saberlo entonces, daría un rumbo totalmente distinto a mi vida.
Me encontraba en el parque San Telmo, como siempre, a eso de las seis de la tarde. Estaba sentada en la cúpula central, rodeada de amigos, viendo cómo jugaban a las cartas. Yo no tenía ni idea, pero me gustaba ver los duelos y aprender. Es lo que tiene ser friki. Había un continuo vaivén por la zona: gente levantándose y pululando, niños por aquí y por allí, encuentros, intercambios, etc. Alguien me habló de repente.

-¿Qué haces viendo un torneo de Yu-gi? Las Magic son mejores.
Me giré sobre mis talones para ver quién me hablaba y si lo conocía. Era un chico. Podría tener un año más que yo, quizá dos. Su cara me sonaba de vista.
-¡Qué dices! No tienes ni idea -contesté con mi habitual sonrisa.
-Por cierto, encantado, soy One. ¿Tú eres...?
-Mae.
-¿Mae... qué?
-Simplemente Mae -rei.
-Por cierto, me gusta tu camiseta -dijo señalando la prenda de Mägo de Oz que me había comprado no hacía mucho.
-¿A que mola? Gracias.
Seguimos hablando un rato de cosas sin importancia: la edad, zona en la que vivíamos, dónde estudiábamos... Al cabo de un tiempo me fui a tumbarme al césped con unos amigos que me habían llamado. Me despedí de One y me fui dando saltitos.

Después de un tiempo dormitando en el césped mientras mis amigos se reían de lo dormilona que soy, le oí llegar. Saludó a quien conocía y me llamó marmota (pero con cariño, según él).
Hablamos y hablamos, y por arte de magia, nos quedamos solos. Puse a mis queridos Mägo de Oz en el móvil, mientras charlábamos de que él sabía tocar la guitarra, yo el piano, cosas sin ton ni son.
Me sentía bastante bien, después de la pelea del día anterior con mi novio necesitaba compañía agradable.

Algo más tarde, después de hablar de todo tipo de cosas, me vino a buscar mi hermano con intención de irse. One me acompañó a la parada de guaguas (el bus de aquí) y allí fue donde nos despedimos. Ya nos habíamos dado el contacto, hablaríamos algo más tarde esa noche.

Me gusta, no me gusta

Me gusta, para escribir, sumirme
en grafito sobre papel,
áspero olor a libro viejo,
partituras recien impresas
y un suave olor a incienso.

Y no entra el ruido en mi ispiración,
salvo el pasar hojas, remover lápices
y tocar al piano melodías suaves.

Me gustan las tardes lluviosas
de agónica melancolía,
chocolate entre mis manos,
desvanecer en un sueño mi alma fría.

Me gusta querer,
saber que puedo hacerlo.
Aborrezco la mentira,
la falsedad, el odio, el miedo.
Ayudar es lo que me ayuda
y eleva mi felicidad,
ya que sé que a mi persona
nada ni nadie la puede salvar.

Me gustan cosas extrañas,
curiosas, soy singular;
sentimientos, letras y canciones
son palabras que me definirán.
No me gustan las modas
en lo más mínimo y nulo.
¿Rara? Sí, puede,
no pertenezco a este mundo.

Y no me gustan los sentimientos
envueltos por un tornado;
ni las sonrisas de la gente
si no confío en su trato.

Y, llegando a los sentimientos,
tenue noche sin luna,
son dulce y amargo escarmiento.
¿Me gustan? No sé, ¿acaso hay cura?
Me gustan los sentimientos buenos,
odio los sentimientos malos.
Obvio, ¿no? Pero
¿y si los tergiversamos?

No me gustan los poemas
que no salen de la inspiración,
sino aquellos que escribo, no con el lápiz,
sino con el corazón.

25.9.11

Yesterday

Ayer, a la noche, me puse a pensar.
Estando cansada y abatida, todo lo ocurrido me parecía infinitamente lejano. Pero hoy, esta misma mañana, los hechos y malos pensamientos recayeron sobre mí para no irse...
Ahora, me siento rota en mil pedacitos, mi corazón, mi ser y mi alma ya no son ni la mitad de lo que eran. Son sólo una sombra de ello. Una maldita sombra
No entiendo por qué dije lo que dije ni él dijo lo que dijo, me gustaría volver atrás en el tiempo y arreglarlo todo de una vez.
Todo eso del amor parecía un bonito juego, algo agradable a la vez que misterioso y emocionante. Ahora, lo único que quiero y necesito, es un lugar donde esconderme, no oir, ver, ni sentir nada.
Nunca más.

6.9.11

Complicated

Sé que la vida ha de ser así. Pero no lo soporto.
¿Por qué gritas ahora? Todo esto ya ha sucedido antes, ya he gritado yo suficiente, ¿acaso no te das cuenta? Simplemente, déjalo estar. Es mejor así. 
Me gustaba cómo eras, cómo hablábamos, cómo pasábamos horas y horas juntos. 
Pero de repente, te convertiste en otra persona, te fuiste con otra persona. Comenzaste a desconfiar de mí y del mundo. Te fuiste a lo fácil, te comportaste como un auténtico estúpido.
Y te pregunto, ¿por qué haces las cosas tan difíciles ahora? ¡Si tienes tu vida "perfecta"! Ahora me frustras con tus palabras. Ahora dices caer, te arrastras ante mí, te rompes; pero a la vez, me haces recordar todos los sentimientos rotos que hay en mí. Una vez me prometiste amor, y rompiste tu promesa, todo lo fingiste. Y yo pierdo una vez, pero nunca dos. 
Lo que más me sorprende, es que fue de la noche a la mañana. Cambiaste de personalidad como quien cambia  de ropa, comenzaste a mirarlo todo desde otro punto de vista. 
¿Sabes? Incluso me haces reír con cada pensamiento tuyo nuevo. Ahora ya es tarde para quitarte todas esas capas de falsedad. Porque no apostaré por ti nunca más. 
Te convertiste en otra persona, y yo quería que siguieras siendo el mismo. Ahora, por mucho que lo intentes, para mí nunca dejarás de ser "otra persona".

11.8.11

Down, down, down.

Me siento en la parte de atrás del teatro y espero a que empiece la función. Quedan exactamente quince minutos. El lago de los cisnes.
Miro al asiento vacío que hay a mi lado mientras el teatro se va llenando. Estoy cansada de esperarla aquí, allí, en todos los sitios. Estoy harta de esperarla siempre. Pero no en el modo en que ella lo dice, sino en otro.
Desde siempre que tengo memoria, la persigo. Esperaba que en la ultima fila de este teatro la encontraría, pero al parecer, otra vez me ha engañado y se ha escapado de mí. Pero sigo esperando y esperando a que llegue, ha prometido encontrarse conmigo. Aunque no lo hace.
Acaba la función y me doy cuenta de que me ha vuelto a engañar y no tiene sentido seguir esperando, pero una vez me intento levantar, no puedo. Estoy atrapada en la butaca, me hundo, pero al poco tiempo desisto de levantarme, me puede la impotencia y la desesperación. ¿Para qué intentarlo? Pensaba que ella me ayudaría, pero está dejando que me ahogue. Y nunca, nunca me ha respondido ninguna de mis preguntas.
En el fondo siento que todavía espero encontrarla aquí. En el fondo no quiero irme. Clavo las uñas en la butaca y pienso que, si me voy ahora, nunca la reencontraré; si abandono ahora, todos mis deseos no serán nada.
Una vez más miro al techo y mantengo la esperanza, pero el suelo me traga a mí y a mi butaca, y mis esperanzas se disipan a medida que dejo de ver la luz. Pensé que me podría salvar, pero ahora me hundo y me muero. Y nunca sabré por qué ella no quiso encontrarse conmigo.
Todo está negro y me siento perdida. Me tapo los oídos con las manos, porque ahí está de nuevo jactándose de que no la he encontrado. No quiero escucharla reírse de mí.
¿A quién?
A la felicidad.

6.8.11

Regreso

Ha pasado más de un mes desde la última vez que renové este blog.
La verdad, simplemente la ausencia de sentimientos en mí (una de las claves de este blog) han hecho que pierda las ganas de escribir y seguir dejando verme por aquí.
Creo que es hora de recomenzar y escribir realmente sobre sentimientos, letras y canciones. Porque son mis columnas, mi arte.
De nuevo aquí llega con nuevas pilas Mae Taras.
Perdonad los últimos meses, he estado muy ausente, pero ya vuelvo. Además, con blog nuevo:

27.6.11

Sum.mer

Y hoy, después de un mes de duro esfuerzo desde mi cumpleaños, me dan las notas.
¡Estoy limpia!
Ahora comienza mi graaaaan verano, el cual ya tengo planificado:
2.7-3.7 | Fiesta en el río. Volver a ver a los amigos de la península (ya que yo soy de Canarias) y pasármelo d-p-m
5.7-26.7 | Viaje a Irlanda. Me voy a estudiar inglés nada más y nada menos que tres semanas. Espero pasármelo tan bien como el año pasado y ¡que no me llueva mucho!
27.7-31-7 | De nuevo estoy en la península. Compras, amigos, fiestas...
1.8-7.8 | (Posiblemente) me vaya a París. A disfrutar de unas vacaciones con mi familia bien merecidas. Bonjour, France.
8.8-12.8 | Más compras, más fiestas, más amigos, más gente nueva que conocer.
13.8-15.8 | Me voy con mi mejor amiga, más fiesta, más gente nueva, más diversión.
14.8 | ¡¡Concierto de Mägo de Oz!! Sin duda, yendo con quien voy (osease mi mejor amiga), me lo pasaré genial. Va a ser LE-GEN-DA-RIO.
16.8-2.9 | Tiempo para hacer lo que me dé la gana. A saber: amigos, fiesta, compras... Lo de siempre, ¿no?
3.9-hasta que empiece el curso | Vuelta a Las Palmas y a la "normalidad". Examen de piano y quedadas múltiples con mis amigos y con él. 
Además, aprenderé a hablar japonés este verano, je, je. Sí, lo sé, soy MUY friki, pero soy feliz así.

¡Feliz verano a todos mis lectores!

4.6.11

Yesterday

Ayer, fue mi cumpleaños.
En general, fue un día de perros: me peleé con la profesora de inglés, puse a parir a cierta "cosa" (no vale la pena escribir chica) que me cae mal, el examen de piano me salió de pena...
Pero, por un momento, me he dado cuenta de todas las cosas buenas que tengo y no aprecio.
Llamar a esa persona tan especial, escuchar su voz decirme que no pasa nada, que seguramente el siguiente concierto (que tendría dos horas más tarde) me saldría genial; escuchar a ese tan buen amigo hablarme de cualquier otra cosa para distraerme, ver a los de siempre para ensayar o improvisar algo... 
Cosas como esas me suben el ánimo.
Así que, mundo, gracias por el gran día de ayer, hoy ignoraré lo malo.

2.6.11

Acaríciame

Mar. Arena. Sol.
Playa. Es una gran motivación quitar todos los libros de la mochila y en su lugar meter una cámara de fotos, protector solar y una toalla.
-¡Voy al aguaaaaa! -grito a todos a la vez que me quito presurosamente la camiseta y los pantalones y echo a correr en dirección a las olas.
Las primeras olas rozan mi piel. ¡Está helada! Sigo corriendo y salpicando por doquier hasta que no puedo mas y caigo al agua, cristalina agua. Entre risas y toses me levanto y descubro a J**** cerca de mí, casi a mi lado. Me hundo en el agua justo antes de que una bola de arena mojada choque contra mi cara. Cuando salgo del agua él ríe, jovial. 
-Ola -dice señalando algún punto tras de mí. 
En lugar de apartarme o hacer amago de hundirme bajo la enorme ola que se me venía encima, me lanzo de espaldas contra ella. Siento el agua impactar contra mi piel, fria, indomable. Espero un instante a que el azul me engulla. Y luego salgo a la superficie lentamente, haciendo la muerta. 
-No sabes hacer la muerta -me dice divertido.
Me levanto enfurruñada.
-¡¿Que no?! ¡Mira! -grito mientras me echo sobre el agua con las piernas y los brazos extendidos.
-No, porque un muerto no sentiría esto -sus manos rozan mi cadera y se me pone la piel de gallina.
-¿Y quién te dice que yo lo siento? -respondo suspicaz.
Sus manos se cierran en mis caderas y siento un leve roce en mis labios. Los suyos.
-Yo.

25.5.11

Vendo mi alma

Pienso en lo que pudo haber sido y no fue, me embargan la pena y la desesperanza.
Siento un vacío en el alma, ese trocito de mi alma que te has llevado y ahora posees, muerta. Ese trocito de tu alma que yo me he quedado pero que no quieres que sea para mí, y lo conservo, vivo, por desgracia.
Llega la noche, y me visitan el horror, los pensamientos que giran en torno a ti en un laberinto interminable y sin salida, me acompañan las lágrimas en un infinito torrente de tristeza, y lloro; no puedo dejar de llorar, dejar de sentir; cómo me gustaría poder dejar de sentir. convertirme en un ser insensible como tantos otros, eso anhelaría yo ahora mismo.
Sin embargo, no es algo que yo desee, déjame sentir, déjame sufrir, es mi manera de defender mi forma de ser, mis sentimientos, mi corazón destrozado, abierto de par en par. 
Tenía algo malo, que se convirtió en bueno y sin embargo ya nada queda, solo un maldito desierto frío, el desierto de tu olvido (qué poético...).
Te amé con locura, y te seguiría amando si mi corazón no estuviera roto de dolor, herido de muerte.

30.4.11

Yo soy yo.

A mi mejor amiga Lara Nidea Alvao: gracias.
A mi mejor amigo C*****: gracias.
A esa persona especial, A****: gracias.
A esas personas que me apoyan: gracias.
A esas personas que, aunque no me conozcan, me comprenden: gracias.
A aquellos que me leen y se interesan por mí (inclusive todos los seguidores): gracias.
A mi hermano: gracias.
A la música, la escritura, el dibujo, y todas las artes que me ayudan a abstraerme: gracias.

¿Por qué? ¿Es que acaso nunca habéis dado gracias a algo o alguien por nada? ¿Simplemente por existir? Yo digo a todo: gracias, por existir. Porque si faltara algo de lo que existe en mi vida seguramente yo no sería yo. Y a mi me gusto. Yo. soy yo y mis circunstancias, y si mis circunstancias cambian, yo dejo de ser yo. Si mi persona no fuera la que es, probablemente este blog no existiría, o mi cuaderno de dibujo posiblemente tampoco, o mi libreta del aburrimiento seguramente tampoco, no habría descubierto historias tan bonitas y apasionantes como las que he leído, o quizá no habría reflexionado con las vivencias que me han sucedido. 
Por eso, por todo eso, doy gracias. Incluso a los que me hacen mal doy gracias. Gracias porque sin vuestro odio yo no sería yo, si no hablarais mal de mí y fuerais mis amigos posiblemente sería un ser tan superficial como vosotros o como un simple charco de agua. Sin embargo, con vuestro trato me he formado como persona, y estoy orgullosa de ello y de lo que ello conlleva. Doy gracias incluso por vosotros. Habéis colmado el vaso de agua tantas veces que habéis formado un lago azul y profundo, grande, imponente; pero, sobretodo, profundo. Ésa soy yo. Y me alegro de serlo.

De nuevo, al mundo,
gracias.

17.4.11

Me duele tu silencio

No te entiendo, no consigo comprenderte. 
No sé cómo hacer para interpretar tus respuestas ni qué responder para que interpretes bien las mías. No sé cómo reaccionar a tus actos ni cómo actuar porque no puedo predecir tu reacción.

¿Por qué nada es como antes?

No sé cómo decirte que estoy arrepentida, sea lo que sea que haya hecho, sea lo que sea por lo que te hayas enfadado, yo lo siento, lo siento y lo siento una vez más. Lo siento mil veces. No sé cómo decirte lo que siento para que tú me respondas como me respondías antes. No sé cómo demostrarte mi arrepentimiento y mis sentimientos, no sé cómo mostrarte todo lo que pienso. No sé ya cómo decirte que tu actitud me duele, te quiero, pero me duele. 
Cada silencio, cada pausa, cada respuesta escueta me duele. Se arrinconan en mi corazón y lo rompen desde dentro. Me rompes desde dentro. Y ya no sé qué hacer para que te des cuenta.
Cada vez que recuerdo todo lo que me decías, "para siempre", "lo nuestro", "ya verás dentro de unos años"; todo eso que me decías con tanto significado, tan lleno de amor, tan dulce que dejabas el mar más salado, tan especial; cosas que ahora me dices pero parecen vacías, sin ganas, monótonas. O que directamente no me dices.

Estoy muriendo por dentro y no te das cuenta.
Pero, ¿sabes qué?, te sigo amando con todas mis fuerzas.

15.4.11

Finding me.

Hoy me he propuesto encontrarme a mí misma, encontrar mi escritura, mis palabras perdidas, mis letras olvidadas.
He visto una película que me ha hecho reflexionar sobre mi escritura: no, no puedo leer en público lo que escribo; sí, lo mejor es leer yo sola el primer borrador; sí, escribo mejor cuando lo hago para mí que cuando lo hago para los demás. Tantas otras cosas innumerables...
Por este motivo y razones a partir de ahora me dedicaré a escribir cada vez que quiera y no porque tenga que renovar el blog, escribiré porque quiero y porque siento cada palabra que escribo, porque no quiero vivir sin expresarme y morir sin haberme expresado.
Quiero sentir cada tecla, cada palabra, cada expresión, cada fallo y cada error, cada frase bonita y memorable, cada sentimiento despertado, quiero sentirlo todo. Quiero escribirlo todo.

Por eso voy a encontrarme, a escucharme y a comprenderme.

4.4.11

Y si hay que morir, mejor será luchando; y si hay que vivir, será pensando en ti.

Hoy me he dado cuenta que, verdaderamente, nadie puede quedar sin esperanza. 
Dicen que es eso lo último que nos quitan, pero, ¿realmente nos lo pueden quitar?
Un deseo, una ilusión, eso ya es una esperanza; y ¿quién no los tiene? Incluso el más desgraciado de los hombres tiene una esperanza, por mínima que sea, y eso nadie, pero nadie en el mundo podrá arrebatarlo jamás. 

Por eso, y sólo por eso, hay que vivir luchando por nuestros deseos, porque si no los tenemos, es que no tenemos nada. Y si morimos y fracasamos, al menos moriremos en paz sabiendo que hemos luchado por algo que nos importa, que, aunque no lo hayamos conseguido, quedará en nosotros para siempre la certeza de haberlo intentado. 

Y si la vida nos sonríe, o si no lo hace, yo siempre pensaré en ti. Y en que sí, me duele, pero qué le voy a hacer. Seguir esperando es lo que me queda. Espero y deseo que hagas lo mismo por mí. 
Por favor.

25.3.11

Especial

-Una pregunta: ¿tienes el número de teléfono de Dios?
-No, ¿por?
-Es que se le ha perdido un ángel, tenía que avisarle. Creo que la he encontrado.


Y, gracias a cosas como esta, consigues hacerme sonreír y que mi vida sea mejor. 
Y, con detalles como este, haces que me enamore más y más de tí.
Y, con palabras como estas, haces flotar la alegría que, hace un tiempo, se perdió en un océano de tristeza. Frases como esta son las tablas flotantes a las que mi felicidad se aferra para no hundirse. La mantienes a flote. La mantienes viva. Me mantienes viva. 


Podría gritarle al mundo que te quiero, pero te lo diré al oído. ¿Por qué? Porque tú eres mi mundo.
Te quiero.


-Oye, Mae, ¿cómo sabes cuándo te estás enamorando?
-No lo sé, simplemente llega un momento en que lo sabes.



21.3.11

Necesito ayuda

Bueno, más o menos ya me han levantado el castigo... (vale, lo reconozco, no me lo han levantado en lo más mínimo, pero yo hago como quiero).
Bueno, ya que tengo un momento, quería deciros, a los que leáis esto, que necesito; no quiero, necesito (bueno, las dos cosas) ayuda. Estoy intentando escribir un libro pero no sé si tengo errores de sintaxis o sabe-Dios-de-qué. Entonces, quien quiera ayudarme a corregir (o, simplemente, quien quiera leer mi intento de novela), agregadme a mae.taras@hotmail.com, y os pasaré los tres primeros capítulos, ¿ok?
Bien, creo que eso es todo; despedirme y hasta... hasta que vuelva a coger este trasto y/o vuelva la inspiración a mi cabeza...

13.3.11

¡Castigada!

Eso, no tengo mucho tiempo que como me caten en el ordenador, la cago. Sólo decir que estoy castigada y quería despedirme. No desesperéis, no es para siempre, sólo un adiós temporal.
Sin más dilación, me voy que mi madre está dando vueltas por el pasillo y debería soltar el ordenador...
¡Hasta pronto!

26.2.11

Preis!

Aaaaaaaaaaaaawwwww yeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeaaaahhhhh!
Fue lo primero que pensé al ver el comentario que decía que tenía un premio. ¡Me motiva muchísimo tener premios! 
Bueno, dejo mis pensamientos a un lado (hoy los pobres dejan que desear y no quiero plasmarlos) y me dedico a poner el susodicho premio:


Las reglas son: 

♡ Agradecer a quien te lo dio y poner un link en tu blog.
♡ Escribir 7 cosas sobre ti. 
♡ Dar el premio a otros 10 bloggers

Bueno, muchas, muchísimas gracias a Ana. de Smilingladybird por leerme, comentarme, por el simple hecho de que le guste mi blog y por seguirme..., bueno, tantas cositas que son innumerables... ¡Ah, bueno, claro! Y por darme el premio... (sí, tengo memoria de pez, me olvido de todo...)

♡Veamos...
  1. Mi cuarto nunca jamás estará ordenado, colecciono montañas de ropa y pirámides de zapatos; sin contar, por supuesto, tongas de papeles y libretas, bocetos, partituras...
  2. Mis grandes pasiones son componer y cantar, escribir y dibujar. Luego tengo otras tantas otras, parezco polifacética.
  3. No me gusta nada usar el sarcasmo (   .   .   .   )
  4. Soy una romántica empedernida empalagosa, algunos de mis amigos dicen que a veces me vuelvo insoportable. 
  5. He pasado siete horas seguidas leyendo sin darme cuenta.
  6. Hago sudokus nivel medio sin equivocarme, estoy desarrollando nuevas técnicas para hacer bien los difíciles.
  7. No sé si te habrás dado cuenta de que el número tres es un sarcasmo. Pero no soy sarcástica, ¡cosas tuyas!

♡Los premiados:
Realmente no hay mucha más gente que quiera premiar, o que realmente merezca un premio, o gente que sí lo merece pero no renueva el blog desde hace siglos...
Bueno, ahí queda eso, con mis mejores deseos :)

A más de mil millas.

Hoy Mae tiene mariposillas en el estómago. No sabe por qué habla de sí en tercera, supone que así le resulta más fácil expresarse, como si no fuera ella ni su vida, como si se tratase de otra persona.
Algo ha renacido en ella. Algo que no sentía desde hacía bastante. Una ilusión, una esperanza habita en su alma. Algo que no es realmente comparable con nada anterior. Algo hermoso y floreciente. Lo que nunca.
Pero claro, no existe el blanco perfecto, el de Mae es más bien grisáceo. Una red llamada realidad se ha echado sobre esas mariposillas y las ha atrapado, presionándolas y afligiéndolas. La realidad es la distancia, algo imposible de salvar, tres mil kilómetros de agua y tres horas de avión es mucho. Demasiado para ser soportable
Quiero verte, sentirte, abrazarte y besarte como a nadie. Pero no, tenía que tocarme la mala serte de vivir tan lejos. Me cago en la puta distancia cada día.

17.2.11

Querido hermano:

Hoy, quiero dedicarte una entrada.
¿Por qué? Porque eres mi todo, que yo por ti daría toda mi maldita vida, si hay que donar un riñón, lo dono; si hay que donar la mitad de mi sangre, la dono; si hay que darte un pulmón, yo soy la primera que te lo da; incluso si necesitases un corazón nuevo yo me ofrecería voluntaria para dártelo.
Porque eres la única persona que realmente me importa en el mundo, porque el único valor que pongo en mi vida eres tú, porque si tú estás feliz, yo también estoy feliz...
Que si el día de mañana me tengo que llevar una paliza por ti, me la llevo. Si tengo que cargarme una bronca de quien tú ya sabes, me la cargo. Si tengo que encubrirte, te encubro.

Porque, realmente, mi vida no tiene mucho valor para mí. El valor eres .

Nada me importa si no estás tú para disfrutarlo. Porque, sé que si me ves feliz, te pondrás feliz, tú eres el motivo por el cual yo sigo luchando. Por el cual me niego rotundamente a acabar con todo de una vez; sería mucho más fácil, pero, ¿sabes? No lo hago por ti, porque no te pienso dejar atrás. No pienso dejar que sigas mis pasos y acabes siendo un infeliz como soy yo ahora. Antes muero.
Quiero que seas feliz, porque (aunque a veces no te lo demuestre) te quiero.

Lo siento, necesitaba escribir algo así. 

15.2.11

Respeto.

Veamos...
Hace exactamente tres semanas, corté con C***. Bueno, no acabábamos de encajar, y yo no podía sostener la situación sin sentirme algo mentirosa, creo. El caso es que quedamos de "amigos" (aunque obviamente, y ambos sabemos, nunca volverá a ser lo mismo); y pudiera haber sido peor, ¿no? Podría haberse enfadado conmigo o algo así. Pero no lo hizo, lo veo bien.

Lo que pasa, es que ya se ha buscado a otra. Me quedo yo pensando: yo no salgo con nadie ahora por respeto, y él mira qué rápido se ha arrimado a otra. Creo que me enfada un poco. No es que me sienta celosa ni nada, él que esté con quien quiera, pero aún así no me parece del todo bien. Pienso que yo no le debía importar mucho si se arrimó a otra tan deprisa. Supongo que no consigo enamorar de verdad a nadie... 

En cualquier caso, me las trae. Que haga lo que quiera, que salga con quien quiera, que le tenga aprecio a quien quiera. Sólo me siento un poquito traicionada en mi orgullo. Y yo que no salía con nadie por la simple razón de que pensaba guardar las formas...

14.2.11

14 de febrero

Puke rainbows.
Otro año que lo paso sola. Pero, ¿sabes qué? Que me da igual.

8.2.11

Ansiedad

Noto que el aire me comienza a faltar. Estoy furibunda, fuera de mis cabales, mis ojos chispean ira; casi parece que todo va a prender a mi alrededor.
No paro de gritar incoherencias con toda la fuerza de mis pulmones. Mi voz no tiembla como otras veces, sino que sale disparada, al igual que las lágrimas.
Cierran la puerta por la que intentaba irme. Se me acelera la respiración. ¿Intentan atraparme? No... No pueden. Rehuyo su contacto cuando intentan calmarme, inquieta. No me consigo calmar. No tengo aire. Me asfixio.
Huyo a mi cuarto. La ansiedad puede conmigo. Cúter. Cúter. Cúter. ¿Dónde mierda estás, maldito cúter? No lo encuentro. La canción de Thursday, In silence,, se entremezcla con mis pensamientos justo en el minuto 2:10. Maldita canción.
Hago un esfuerzo por calmarme y me tiro en la cama a la vez que le doy al play de mi móvil. Nobody's home, de Avril Lavigne, me recuerda mi maldita suerte.
¿Soluciones?
Acabar con esta vida. 

30.1.11

Quita los motivos de la infelicidad.

Esta entrada se la quiero dedicar a una persona a la que quiero muy mucho: A** V.
Porque siempre sabes sacar una llamita de esperanza o felicidad en mí. Esas horas que, con infinita paciencia, derrochas en mí; esas tardes hablando sin parar, animándome a expresarme y dándome apoyo en lo que necesite. Esas frases que se me quedan grabadas, que me repito día a día para sentirme mejor y sobrevivir a la vida. Gracias, gracias y otra vez gracias. No hay manera de agradecerte lo que haces por mí.
Si quitas todos los motivos para no ser feliz, se va el no, y queda sólo la felicidad. Tú eres feliz, pero no te das cuenta. Tienes que sacarlo afuera. No pensar en esos motivos.
"Si quitas todos los motivos para no ser feliz, queda solo la felicidad". Juro que esa frase se me quedará grabada para siempre en la memoria. Prometo repetírmela cuando el ánimo no dé más de sí y se rompa, cuando el pesimismo envíe sus batallones a invadir mi cerebro, o la pena acampe en mi alma.
Es por este tipo de personas por las que sigo viva. Por algunos como él; que me escuchan, me apoyan, me consuelan, me quieren, intentan lo mejor para mí. De nuevo, mil gracias a todos.

27.1.11

Por mi culpa.

Un sentimiento de culpabilidad que me invade. Por qué seré así, por qué daño, por qué, por qué, por qué. Toda mi vida puede resumirse en esas dos palabras: por qué. 
Me siento muy culpable, de hacerle daño a él, de sentirme mal yo y de compadecerme de mí misma cuando lo último que merezco es que alguien -aunque ese alguien sea yo- se compadezca de mí. Sólo soy una niña estúpida a la que le va jugar, y luego se arrepiente de ello, porque lo hace sin querer y se siente una auténtica zorra. 
Encima, traiciono a mis amistades. A los que les prometí no volver a hacerme daño. No, joder, no me he hecho daño pero no niego que sí he sentido ganas de agarrar un cúter y sentir ese dolor lacerante que me tranquiliza (sí, soy adicta a la endorfina, qué le voy a hacer). 
Yo no sé qué quiero hacer ahora. Todo está mal. Incluso mi mejor amigo está a disgusto conmigo. Dice que no soy lo suficientemente fuerte y que hago muchas tonterías. Cómo se nota que me saca tres años. Además, no sé, es que no sé, no sé que coño se me pasa por la cabeza, por qué mierda no pienso, por qué me bloqueo, no encuentro una maldita respuesta para nada. Absolutamente nada. No sé qué siento, no sé qué pienso, no se nada de lo que hay en mi cabeza, ahora mismo hay dos personas, yo, y mi alter ego ese que no lo entiende ni Dios. 

Sólo tengo algo claro: por mi culpa.

16.1.11

¿Qué podemos esperar de un día que comienza con tener que levantarse?

Sólo cosas malas.
¿Para qué levantarse si en cuanto te levantas ya tienes una mala noticia? Luego otra, otra, otra; luego te dicen esto, luego te rayas por aquello... después vienen los problemas gordos, te peleas, te disgustas, lloras.
Te dan ganas de que todo acabe de una vez.
Cuando algo empieza bien, acaba mal. Cuando empieza mal, irá a peor. Cuando pienses que las cosas no pueden estar peor, no te preocupes, empeorarán.
En fin, eso es lo que pienso hoy, estoy bastante pesimista y... puaj. Es insoportable.
Dicen que el pesimista es un optimista que ve la realidad, o una persona que aunque le deslumbre la luz sólo puede ver la oscuridad, o whatever. A mí simplemente la vida me ha tratado mal. Suerte que siempre tengo alguien que compense (¿verdad que sí, amor?).
Me despido y hasta mi próxima entrada. Si no me mata alguien por el camino, claro.