Mi razón de ser

Escucha...
¿Oyes el silencio?

Mira...
¿Ves la oscuridad?

Huele...
¿Percibes el dolor?

Toca...
¿Sientes el miedo?

Prueba...
¿Saboreas el amor?

Siente...
¿Te atreves a hacerlo?

Mis mininos

Búscate

19.9.10

Piérdete

Sábado, mediodía.
Veo llegar a mi ex, A**. Me quedo totalmente embobada, no me espero para nada que venga. Aunque ni siquiera me saluda.
Más tarde, en la piscina, comienza a salpicarme y molestarme, entonces es cuando "reparo" en su existencia y le abrazo como buenos amigos que somos, después de medio año sin vernos. La conversación transcurre bien: qué tal; bien qué tal tú; nah, no me como una rosca, tú qué tal con tu novia... Como buenos amigos que somos, ¿no?
Después de la piscina nos sentamos en las mesas de billar con otra amiga, M*****. Comenzamos a vacilarnos entre nosotros y nos reímos mucho. Le cuento a A** lo que me pasa con el chico que me está molestando, y se pone algo serio. Me dice que no me dirá que se lo diga a nadie porque él sabe perfectamente que si digo algo otra vez posiblemente me pegará en clase. Al contrario, me da una especie de clase de defensa personal, para que sepa defenderme si me pega (cosa que no voy a saber hacer)... Más tarde, ya hacia la noche bien entrada, nos despedimos y nos marchamos.

Domingo, mediodía.
Hablo muchísimo con él, me doy cuenta que me estoy enganchando y me da igual, pero mi encanto se desvanece cuando me dice que se irá a las tres a la ciudad.
-¿Tan pronto? -le pregunto. Me contesta afirmativamente, y mi cara se ensombrece un poco.
Luego, cuando se fue a recoger sus cosas para marcharse le grito:
-¡Eso, eso! ¡Márchate con tu novia! -entonces es cuando se vira, me observa detenidamente y yo me doy cuenta de que la he cagado, pero mucho. 
-Aaaaay, que la niña esta celosillaaaa... -me dice con voz melosa. 
-¡No estoy celosa! -le chillo en la cara.
-¡Eso es lo que tú dices! -seguidamente se marcha a recoger sus cosas.
A las dos y media aproximadamente, yo me encuentro tumbada en la hamaca, pensando en el fatídico lunes y en la gran cagada que había hecho antes.
-Qué, ¿pensando en tus cosas?
Me sobresalto al oír su voz.
-Pero ¿tú no te ibas?
-Dentro de un poco -se sienta en la hamaca de enfrente, mirándome fijamente. Me incorporo y me siento mirándole de frente-. ¿Qué te pasa? -pregunta al cabo de un rato.
-Nada.
-Ya, claro, y yo me lo creo y todo, ¿no?
-Créetelo.
-¿Es por el gilipollas aquel que te perseguía?
-No, no, no es por eso -ahí me comporto como una tonta, ¿por qué no le dije que sí y ya estaba?
-¿Y entonces?
Está un rato insistiéndome hasta que le digo:
-A**, vete a la mierda un rato, ¿quieres?
-Venga -alarga la mano y la enreda en mi pelo, cerca de mi oreja. Un escalofrío recorre mi espalda-. Sabes que puedes confiar en mí, ¿verdad?
-Déjalo -le aparto la mano pero ella vuelve a su sitio inmediatamente, acariciándome la mandíbula y el pelo-. Si ni siquiera te importa.
-Si me importa. Tú me importas.
-Anda ya, ¿tengo que creérmelo?
-En serio, me importas.
En ese momento le llaman y se tiene que ir...
-Piérdete -le susurro en voz suficientemente alta como para que me oiga.

P.D: Lara, perdona por ser tan horriblemente pesada con esto... 

2 comentarios:

  1. Uf... entiendo como lo estas pasando la verdad y se que no tiene que ser agradable...

    Pero tranquila estoy segura de que este chico o otro mucho mejor sabran ver lo GENIAL que hay en ti porque vales muchisimo fijate que yo me e dado cuenta y casi no te conozco!!!

    suerte y animo!!
    1besito

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  2. Lo mejor para estas situaciones es el tiempo...

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