Mi razón de ser

Escucha...
¿Oyes el silencio?

Mira...
¿Ves la oscuridad?

Huele...
¿Percibes el dolor?

Toca...
¿Sientes el miedo?

Prueba...
¿Saboreas el amor?

Siente...
¿Te atreves a hacerlo?

Mis mininos

Búscate

18.4.10

Absurda guerra

"Por favor, cuida de ella."
De pronto, ambos se volvieron hacia mí, dándose cuenta de que allí me hallaba. Mi mirada y la suya se cruzaron, pero él la apartó muy rápido.
Y entonces comencé a comprender. Pero no podía ser verdad, no podía quedarse allí como un cebo, dar la vida por mí y por los demás. No podía ser.
Me intenté echar a sus brazos, agarrarle para que no pudiese hacer aquella tontería, no soltarle nunca. Porque lo amaba, lo amaba con todas mis fuerzas y con todo mi corazón, y no podía perderlo. Pero él me agarró de los hombros y me separó de sí, virando la cabeza hacia otro lado y ocultando sus ojos detrás de su cabello despeinado, a la vez que decía:
- No.
Zack alzó la vista y pude observar cómo una lágrima rodaba por su mejilla. Jamás lo había visto llorar.
- Lo siento.
Acto seguido, se viró hacia donde vendrían los otros a reclamar su vida, con la mirada alzada y desafiante. Los nuestros ya empezaban a huir.
De repente, sentí cómo las manos de Lian se cernían alrededor de mi cintura, para llevarme.
-¡No! -sollocé- ¡NO PUEDES QUEDARTE!
Pero Zack no se dio la vuelta ni me miró.
Comencé a debatirme entre los brazos de Lian pero él era más fuerte que yo. Empecé a gritar y a chillar, y sentí cómo lágrimas amargas se desprendían de mis ojos.
Lian me giró hacia sí, y sus ojos se clavaron en los míos como alfileres.
- Él lo ha querido así. Para protegerte. Para protegernos. Ahora tenemos que irnos.
Le miré sin comprender.
- No puede... ¡No puede ser!
Pero, adelantándose a mi acción, me volvió a agarrar y a arrastrarme hacia la nada de Siberia.
- ¡NOOOOOOO!´
Zack se volvió un momento hacia mí, y vi sus ojos llenos de sufrimiento, y oí las palabras "te quiero" en medio del griterío que huía, y sentí lo que él sentía, y supe que era amor.
Entonces sentí en el brazo un pinchazo y miré hacia arriba, a la cara de Lian, y vi en sus ojos disculpa y en su mano la jeringuilla con el tranquilizante... El último pensamiento que tube antes de caer en aquel profundo sopor fue: ¿por qué esta absurda guerra...?

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