Mi razón de ser

Escucha...
¿Oyes el silencio?

Mira...
¿Ves la oscuridad?

Huele...
¿Percibes el dolor?

Toca...
¿Sientes el miedo?

Prueba...
¿Saboreas el amor?

Siente...
¿Te atreves a hacerlo?

Mis mininos

Búscate

31.3.10

Cobarde

La desesperación me embarga. Fue verte allí, con él, y saber lo que iba a pasar. No quería, no quería que te pasase nada, pero tú no me quisiste escuchar, él te engañó, te engatusó, te traicionó hasta este extremo. Cuando os vi volví a maldecirle y en seguida un fogonazo de intuición me iluminó. Lo supe entonces, supe lo que iba a hacer, a lo que se disponía. Maldito el momento en que me miró paralizándome en una muda amenaza. Maldito el momento en el que me acobardé. Cuando vislumbré aquel objeto plateado clavándose en tu vientre pensé que se me venía el mundo encima. Toda la culpa recayó en mí, porque toda la culpa es mía. Si no fuera el maldito cobarde que soy, no habría pasado nada de esto… ¡Te podría haber salvado! Pero no lo hice, porque tuve miedo por mi vida hasta el punto que arriesgué la tuya. Y qué error. Ahora yaces inerte entre mis brazos, con la cara mojada por mis lágrimas, las lágrimas de un culpable, del culpable de tu muerte. Oh, Dios mío, qué haré sin mi vida… qué haré sin mi luz y mi guía. Oh, mi niña…, qué haré sin ti.

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